La gran coalición

La gran coalición

La gran coalición. Esa panacea tan supuestamente democrática, solución a todos los problemas habidos y por haber en el seno de la gobernabilidad de nuestro país, que ustedes escucharán una y otra vez en tertulias de radio y televisión, leerán en periódicos físicos y digitales, en opiniones publicadas -que no públicas- por todólogos, tertulianos, pseudoperiodistas y demás calaña mediática, así como en la parte de la opinión pública que, por desgracia, es permeable a estas propuestas tan sumamente antidemocráticas e inconsistentes.

El elector de izquierdas, en los últimos años, ha sido objeto del odio de la extrema derecha y la derecha extrema por el simple hecho de existir. Ha recibido insultos de todo tipo. Acusaciones de vendepatrias que poco menos le colocaban como destructor de España. Le han equiparado con terroristas. Incluso le han culpabilizado de estar a favor de violadores y pederastas. Quizás me esté quedando corto con los ejemplos, pero pienso que bastan para enviar el mensaje: piden que el elector de izquierdas, después de recibir proyectiles de todos los colores, vea con buenos ojos que el partido al que ha votado y apoyado contra viento y marea pacte con aquellos que han fomentado ese odio, confrontación y crispación en nuestra sociedad.

Si cambiamos el punto de vista y nos vamos a los medios de comunicación de tendencia conservadora que se han posicionado a favor de la "gran coalición", ¿no sería hipócrita buscar apoyos para gobernar en, quien según ellos, ha sido el peor presidente de la historia de nuestra democracia? Durante la última legislatura, en ciertos medios de comunicación se han publicado barbaridades sobre Pedro Sánchez y su Gobierno, descalificaciones graves que incluso han desembocado en tratar de ilegítimo un gobierno completamente democrático. Me parecería aún más absurdo pedir, desde este punto de vista, un turnismo bipartidista entre PSOE y PP durante los próximos cuatro años. ¿Cómo vas a pactar un Gobierno de esta forma después de basar tu campaña en la proclama 'derogar el sanchismo'? ¿Están proponiendo un gobierno dual entre sanchismo-derogación del sanchismo? 

En política no todo vale. A pesar de que los españoles, en ocasiones, pecamos de no tener memoria, en este caso la precipitación es evidente y los hechos que pretenden que sean olvidados han sucedido hace dos días. No hace ni una semana que se hablaba del Falcon, del slogan podrido que no reproduciré en este artículo, de los bulos sobre el caso Pegasus y el famoso teletipo, etc. Después de esta campaña enfangada hay que tener poca decencia, o poca memoria, para proponer un pacto. Y me remito a la poca decencia por un solo motivo: no han esperado ni tan siquiera un tiempo prudente para cambiar el mensaje. Pedro Sánchez ya no es Falconetti el ilegítimo, ahora es un hombre de Estado. El Partido Socialista ya no es una degeneración democrática que saca violadores a la calle y pacta con filoterroristas, es un partido de Estado. El elector de izquierdas ya no es objeto de insultos y menosprecios, es un votante con sentido común. Lo siento, pero no. Tenemos la suficiente memoria como para que haga falta más de una semana para cambiar el discurso. Esta chapuza, por suerte, no se la traga nadie.

Por último, abordando la cuestión desde el tema democrático, quisiera hacer hincapié en dos posturas. En primer lugar, la petición de un gobierno PP-PSOE con una figura sin filiación política al frente, en pro del interés común de la nación. Diría que este mensaje de figura apolítica, respaldada por los grandes partidos del sistema, que solo busca el abstracto 'bien común de los españoles' me recuerda al discurso de ciertas posiciones ideológicas dictatoriales que justifican bajo premisas irreales (ausencia de ideas políticas e interés superior) sus postulados autoritarios. En segundo lugar, quisiera apuntar que España es un país diverso. Si aceptamos las reglas del juego, el Congreso de los Diputados es la institución que representa al pueblo español. ¿No sería formar un Gobierno entre los dos partidos mayoritarios y antagónicos, con el objetivo precisamente de no pactar con otras fuerzas políticas parlamentarias, una práctica antidemocrática? 

En resumen, proponer una gran coalición PSOE-PP, en mi opinión, es poco menos que un insulto a la inteligencia del conjunto del electorado, un ataque a la memoria más reciente. Una trampa en la que solo podrían caer aquellos que no terminan de aceptar las reglas del juego democrático, cosa que, casualmente, solamente ocurre cuando no dan los números. 

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